Según algunos estudios, unos de los mayores problemas que tienen los
habitantes de las ciudades para realizar actividad física, es la falta de
tiempo. Además, tampoco resulta fácil en estos días pagar mensualmente la cuota
de un gimnasio. ¿Cómo solucionar, entonces, este difícil panorama de falta de
tiempo y dinero? La respuesta es, con un gimnasio en la casa.
Para esto, no es necesario mucho lugar, y si bien en un primer momento habrá que
desengrosar una cierta suma de dinero, podremos usar este gimnasio durante toda
la vida, sin necesidad de pagar molestas cuotas mensuales.
Pero vamos por partes. En primer lugar, es necesario poseer un espacio que no
obstante no tiene por que ser mayor a una pequeña habitación de dos metros por
dos. Sin embargo, sí será importante que tenga alguna ventilación, ya que el
cuerpo necesita mucha oxigenación mientras se lo ejercita.
El precio de las maquinas es muy variable, sobre todo después de la devaluación,
por lo que no es fácil proporcionar valores exactos. Sin embargo, los
minigimnasios no deberían exceder los 600 dólares, aunque también se pueden
comprar bancos (100 a 300 dólares) con diferentes pesas, que van desde los 2 a
los 15 dólares. Otra muy buena opción son las bicicletas fijas, que van desde
los 180 a 600 dólares, o las cintas de correr, que parten de los 180 dólares
(sin motor) hasta los 2.500 dólares.
Pero en la búsqueda, no solo deben tenerse en cuenta los precios. También es
importante averiguar que tipo de garantía tiene el producto, o sus diferentes
piezas. Y en caso de que efectivamente la tengan, también se debe averiguar
quien se hace cargo del traslado hacia el service. Por último, es necesario
consultar sobre los precios y la disponibilidad de los repuestos, que en estos
tiempos, pueden llegar a ser más caros que los productos mismos.
Una vez que encontremos el lugar y el gimnasio, deberemos empezar a implementar
una rutina. Para ello, será necesario consultar con un profesor de gimnasia que
nos pueda determinar una rutina de ejercicios acorde a los estados físicos
propios, ya que si la práctica se realiza sin conocimiento, puede provocar
dolores de columna, contracturas, o tortícolis.
Además, será necesario que se empiece lentamente, para que el cuerpo se
acostumbre a la nueva rutina, y que recién luego, las exigencias se vayan
gradualmente agrandando. También será importante que no interrumpa estos
ejercicios, ya que no es bueno que el cuerpo cambie de actividad constantemente.
La utilidad de cada máquina
El equipamiento ideal para un gimnasio, debería estar conformado por una máquina
aeróbica, una de sobrecarga, y algunos accesorios. Muchos de estos complementos
son plegables y se pueden guardar fácilmente en un ropero.
Con las máquinas aeróbicas, se puede andar miles de kilómetros sin moverse de su
casa. Los principales “beneficiados” por sus ejercicios, son las piernas y el
sistema respiratorio. La más usada es la bicicleta fija, que proporciona los
mismos provechos que las bicis comunes, pero con la seguridad de no enfrentar
pozos, autos, ni ladrones. Las más sofisticadas, poseen unas minicomputadoras
que calculan tiempo, distancia, calorías consumidas, y, -en las
electromagneticas-, hasta pueden emitir programas de ejercicios de acuerdo con
la edad, el peso, y estado físico de cada persona, e incluso realizar un
electrocardiograma. Los stepper son también una buena opción, principalmente
para quienes busque fortalecer piernas y glúteos.
En segundo orden, se encuentran las clásicas cintas, que van desde las sin motor
(solo para caminar) hasta las más complejas, que poseen una minicomputadora,
cuya función es similar a la de las bicicletas mencionadas anteriormente, y
potentes motores, tanto para correr como para trotar.
Las maquinas de sobrecarga son especialmente recomendables para aquellos que
busquen desarrollar la musculatura superior: brazos, torsos, pectorales,
abdominales, y espalda. Están aquellas conformadas de un banco plano, dorsalera,
un sistema de poleas, pesas para trabajar, así como los minigimnasios, similares
a los que se pueden observar en los gimnasios, pero que poseen todos los tipos
de ejercicio en una sola maquina, incluyendo remos, con los que se pueden hacer
los mismos ejercicios que en un bote.
Además, se pueden adquirir bancos especiales para abdominales, donde la persona
se recuesta en forma inclinada para poder hacer estos ejercicios aprovechando el
peso de su cuerpo, y evitando las malas posturas.
También existen un gran número de accesorios, muy prácticos por su facilidad
para ser guardados en un simple armario. Estos van desde mancuernas, pesas
recargables, barras de discos, y extensores, para los ejercicios de fuerza,
hasta tobilleras y muñequeras, para complementar el trabajo de las maquinas,
pasando por sogas, colchonetas y steps, ideales para el calentamiento previo.
Como podrá ver, el tiempo y el “derroche” de dinero, ya no podrán ser excusas
para que siga sin poner a ejercitar su cuerpo. Existen muchas opciones para ir
armando su propio gimnasio: ese será su primer ejercicio.