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El paso de la primaria a la secundaria

Por Juan Antonio Barrera Méndez

Antecedentes
. Ni niño ni adulto, simplemente adolescente
. Cambios en la personalidad 
. Cambios fisiológicos
. El ejercicio de la sexualidad
. ¿Y la escuela?
. Los problemas más comunes
. La convivencia con la familia
Sugerencias para el cambio

El objetivo del presente artículo es "brindar un panorama preventivo de los posibles cambios en la etapa de transición de la niñez a la adolescencia".

Antecedentes
El origen en donde se prepara consciente o inconscientemente a los hijos en el cambio de un ciclo escolar a otro, recae en buena medida en el tipo de familia de la cual proviene y en el tipo de valores, reglas y formas de entender la vida y la educación de los propios hijos, ya descritas en el artículo: "el paso del jardín de niños a la primaria".

Ni niño ni adulto, simplemente adolescente
Existen tres preguntas básicas que tarde o temprano nos haremos en la vida: ¿Quién soy?, ¿a dónde voy? y ¿con quién voy?. Es justamente en la etapa de la adolescencia en dónde la primera de ellas causa mayor conflicto, pues se presentan una serie de cambios en los pensamientos y en la estructura física.

Cambios en la personalidad
En la etapa de la adolescencia repercuten las bases de la infancia. Sin embargo, muchos adolescentes en este proceso de adaptación se vuelven: egocéntricos, egoístas, retadores, inseguros, depresivos, extrovertidos, tímidos etc.

El viaje entre un extremo de la personalidad a otro, resulta frecuente, pues el chico tenderá a adaptarse a las nuevas condiciones de su cuerpo y su mente. 

Cambios fisiológicos
Con la llegada de la primera menstruación, las mujeres físicamente tienen la posibilidad de procrear. Sin embargo, no necesariamente se encuentran preparadas emocionalmente para hacerlo. 

En el caso de los hombres los llamados sueños húmedos son frecuentes para esta edad. En ambos empieza a crecer el vello púbico. Es común el crecimiento del vello en las axilas. En las mujeres los senos y las caderas también tienden a crecer. Mientras que a los chicos la voz se les torna más profunda. Todo ello gracias a la hormona del crecimiento. Los andrógenos (en los hombres) y los estrógenos (en las mujeres).

Los cambios en los adolescentes pueden repercutir en diversas áreas de su vida:
. Alimentación:
para algunos el aumentar de peso les pone en el riesgo de sentirse rechazados por su grupo de amigos. Las preocupaciones pueden ir desde intentar comer más sanamente (comida baja en grasas, para evitar el acné y los barritos) y en casos más disfuncionales puede generar trastornos de la alimentación tales como; la anorexia y bulimia.
. Convivencia social: es natural tengan cada vez más la negativa de convivir en familia y preferir su grupo de amigos. Un indicador que necesita tomarse muy en cuenta en la relación familiar, es cuando los chicos son incapaces de relacionarse con otros chicos y preferir la comodidad del hogar, debido a que ahí si son tomados en cuenta, son altamente valorados y escuchados, mientras en el grupo de amigos, no son el centro de atención. Por otro lado, es común el hablar del tema de la sexualidad con personas diferentes a los padres.
. Atracción por el sexo opuesto: es común que el rechazo del sexo opuesto experimentado en la primaria, ahora se revierta con toqueteos e insinuaciones de tipo sexual. Las erecciones en los hombres pueden venir sin previo aviso siendo notorias y activadas en muchos casos por fantasías sexuales con las propias compañeras o maestras.

El ejercicio de la sexualidad
La forma de comportarse como hombre o mujer se encarga la sexualidad. Y, la forma en como los propios padres enfrentan su propia sexualidad es uno de los modelos de aprendizaje más comunes que el adolescente incorporará a su propia vida. Desafortunadamente, si en la casa poco o nada se habla del sexo, la inquietud de los chicos les hará buscar o experimentar en tan importante área de su vida de forma no siempre afortunada e informada. El despertar de la sexualidad, hacia las personas del mismo sexo también se acentúa en esta etapa.

A una edad cada vez más temprana, se presentan las primeras experiencias sexuales consumadas, en ausencia de los padres y muchas veces en su propia casa y habitación.

El autoerotismo vivido mediante la práctica de la masturbación, puede generarles muchas dudas, preocupaciones y malas experiencias. La disponibilidad de materiales (revistas, películas, accesorios o juguetes sexuales, etc), puede distorsionar también el sano ejercicio del sexo y la sexualidad.

Es común vivir la experiencia de las fantasías sexuales, también con personas desconocidas. Dentro de ellas se destacan los amores idealizados hacia los artistas o personas admiradas, secreta o abiertamente por los chicos. También es común, la presencia de signos de rebeldía (pasiva o activa) hacia los propios padres o las figuras de autoridad (p.e. maestros). 

Por otro lado, se refuerzan los lazos de lealtad y convivencia en sus grupos de convivencia, buscando personas con ideas y conductas similares, y rechazando aquellas con marcadas diferencias.

¿Y la escuela?
La convivencia con la familia es desplazada por la convivencia con los grupos de amigos. Es sustituida por la dinámica que conforman los grupos de amigos o grupos de referencia o pertenencia en donde se comparten; formas de vestir (skatos, fresas, darketos, deportistas, reventados, etc.), ideas o ideales, música, actitudes (funcionales o disfuncionales), emociones, sentimientos, etc. Esto es, tienden a agruparse considerando sus semejanzas y rechazando de otros grupos las diferencias.

Tratan de lograr una supuesta independencia de los padres, aunque en la mayoría de los casos, de una u otra forma siguen dependiendo de los mismos.

Particularmente su paso hacia la secundaria esta moldeado en su educación, no por uno sino en algunos casos hasta por 10 maestros con formas de trabajo y personalidades diferentes. Las cargas de trabajo en la escuela, puede despertar un espíritu de competencia excesiva, hasta en las actividades más insignificantes, propiciadas por el deseo de tener una nueva personalidad y destacarse de los demás. En el contacto con ellos, ahora los padres conocen a los maestros por los relatos de los hijos y conocen nombres en general, pero no rostros. Evidentemente en la mayoría de los casos la evaluación de los buenos maestros coincidirá con los más tolerantes, buena onda, que no dejan casi tarea y son más alivianados para calificar.

En situaciones de conflicto, la personalidad de los adolescentes y la nueva forma de educación de la escuela, hace los relatos de los jóvenes exagerados ("ese maestro siempre nos esta regañando", "nunca se cansa de gritarnos, desde que llega hasta que se sale del salón") y con una alta credibilidad para los padres. Ante esta situación, los mecanismos de lealtad y de pertenencia a un grupo hace que las conductas disfuncionales de sus compañeros les parezcan normales, mientras que a las autoridades de las escuelas no.

Es importante la colaboración entre autoridades y padres de familia con el fin de poder ayudar a los hijos en su crecimiento integral y prevenirlos de experiencias dramáticas que les orillen a ser parte de bandas criminales y organizadas.

Los problemas más comunes
A muchos padres les preocupan los hábitos de conducta de sus hijos, en donde las quejas más frecuentes son la rebeldía, el uso de malas palabras, el consumo de drogas, el exceso de tiempo ante los videojuegos, el pasar demasiado tiempo ahora con los amigos, el preocuparse ahora demasiado por su apariencia física, el escuchar música, el pasar mucho tiempo frente al televisor, el teléfono o internet (chat), la práctica del sexo y los robos por citar algunos.

Cada una de estas problemáticas ha de entenderse bajo un contexto específico, pues cada caso es único. Sin embargo, cuando un adolescente empieza a experimentar cualquiera de estas áreas de conflicto, podemos encontrar detrás generalmente una familia disfuncional, de una u otra forma. Asimismo para el joven en un intento por parecer a los ojos de sus demás amigos o compañeros, más independiente, más adulto y arriesgado, trata de experimentar en áreas de la vida que lo sitúan al borde del conflicto.

La convivencia con la familia
La forma de convivencia en la familia, como antes ya fue señalada por los diferentes tipos de familia, genera una serie de interrelaciones con cada uno de sus miembros por parte de los adolescentes.

Los padres pueden actuar generando dos estilos distintos y disfuncionales ambos; sobreprotegiendo o actuando con indiferencia.

Si el establecimiento de reglas no fue claro desde la infancia, en la adolescencia entra aún más en crisis, pues los modelos correctivos de antaño han de ser renovados para que vuelvan a funcionar, particularmente con respecto a los nuevos premios y consecuencias.

Todos los procesos de separación de los padres de una u otra forma impactan en la estructura de la familia y la personalidad de los adolescentes. Convirtiéndolos en una forma de expresar su enojo mediante comportamientos antisociales (violencia hacia los hermanos, amigos, cometer pequeños robos, o estar en franca rebeldía, entre otras conductas).

También las relaciones familiares se modifican con la inclusión de nuevos miembros de la familia.

Establecer nuevas reglas y límites de convivencia puede ayudar a mejorar las relaciones familiares con los adolescentes.

Sugerencias para el cambio
A manera se sugerencias para el cambio se plantean las siguientes estrategias a seguir:
. Estar al tanto de nuevos comportamientos de nuestros hijos (insomnio, desinterés por actividades que antes le gustaban, preferir la soledad o el aislamiento, tener mucho sueño, mentir, pérdida de dinero o pequeños objetos en la casa, etc.), todas ellas pueden indicar algún aspecto disfuncional en el adolescente.
. Tener en cuenta de manera anticipada las posibles conductas en el cambio de un ciclo a otro como las descritas con anterioridad.
. Establecer un sistema de comunicación más efectivo y eficaz entre padres de familia e instituciones educativas, pues la escuela y los padres educan.
. Considerar que la escuela es simplemente otro agente de socialización de los hijos, pero no es la única institución encargada de ello, pues en este aspecto intervienen entre otras las influencias de los medios de comunicación y los amigos.
. En caso de así requerirlo, acudir a una ayuda terapéutica profesional.

Para saber más
Novelo Geraldine (2002). Conozcamos a nuestros niños. Del nacimiento a los 6 años. Manual para padres y maestros. Paidós, Barcelona.

Schaefer Charles & Foy Theresa (2003). Como hablar a los adolescentes de los temas realmente importantes. Diana, México.

Pavanel Jane (2004). El libro del sexo. Diana, México.

Amaya Jesús & Prado Evelyn (2002). Padres obedientes, hijos tiranos. Una generación preocupada por ser amigos y que olvidan ser padres. Trillas, México. 

Por: Juan Antonio Barrera Méndez
drbarrera@atencion-psicologica.com
www.doctormente.com
Juan Antonio Barrera participa como especialista en diversos medios de comunicación (impresos, electrónicos y ciberneticos) en temas relacionados con la familia, la pareja, los hijos y otros más. Es investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana y Director y Terapeuta de Atención y Tratamiento Psicológico, es autor de numerosos e-books (Relaciones de Pareja Tomos 1,2 y 3 y cursos como: Minicurso sobre los celos y el manejo de la infidelidad y el divorcio. Puedes visitar también mis sitios web donde te espero con los brazos abiertos: http://www.atencion-psicologica.com http://www.doctormente.com



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