Cada uno de los siete centros es una porción del cuerpo en sentido
transversal, como una “rodaja”.
Constituye una unidad funcional con sus músculos, órganos, huesos, piel, sistema
nervioso y su contenido emocional – expresivo que esta presente, tengamos o no
conciencia de ello.
La energía en el cuerpo suele estar bloqueada en alguno de estos centros y
constituye una “coraza energética” produciendo contracturas, dólares y
disfunciones varias.
El funcionamiento de los 7 grandes centros (chakras) condiciona la actividad de
toda nuestra persona.
Esta gimnasia es una forma particular de yoga que tiende, ente otras cosas, a
disolver, como el masaje, las corazas energéticas que nos traban en el libre
fluir de la salud. Incluye la comunicación con los otros.
Si nos paramos y nos sentamos mejor, si respiramos mejor, cambia nuestro modo de
estar en el mundo. Si aprendemos a relajarnos, parte final e ineludible de
nuestras clases y aspecto esencial del mensaje, estamos haciendo prevención de
innumerables trastornos y podremos resolver otros tantos.
Esta demostrado, a lo largo de tantos años de experiencia, que este trabajo
terapéutico corporal ayuda a bajar el nivel de stress, a aliviar las famosas
contracturas cervicales y lumbares, y a mejorar el estado anímico al producir
mas endorfinas.
Una buena distribución de la energía produce sensación de bienestar y libertad.
Contribuye a evitar o resolver patologías como insomnio, ciática, túnel
carpiano, artrosis, escoliosis, etc. Retarda el proceso de envejecimiento
gracias a la mejor oxigenación celular.
Imitar al instructor tiene como fundamento salir de los estereotipos de
movimiento que todos tenemos y ampliar nuestras posibilidades al experimentar
otra plástica.
Es un aprendizaje vivencia por lo cual ver una clase o hacerla parcialmente no
da la pauta de los contenidos experienciales y del clima que se genera al
compartir el desarrollo completo de la misma.
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