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Tengo cáncer... y los niños?

Por LATINSALUD.COM

“Nos lo dijo Pepe”
Este es el título del cuento creado y dirigido especialmente a familias y en particular a los niños de padres que reciben quimioterapia. A través de la atenta mirada de Pepe, el gato de la familia, se narra la historia de dos mellizos, Ana y Pablo, cuya madre ha sido diagnosticada, y está siendo tratada de cáncer.

Se trata de una iniciativa de información y autoayuda para los pacientes, que sitúa a los niños como protagonistas en el proceso de esta enfermedad, y el impacto que supone para todos los miembros de la familia.

Este libro ha sido editado por sanofi-aventis con la colaboración de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y el Foro Español de Pacientes.

Comenta el Dr. Álvaro Rodríguez Lescure, portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital General Universitario de Elche, Lescure, “la vivencia de un cáncer afecta dramáticamente al paciente y a su entorno. Con respecto al plano familiar del paciente, los niños destacan por su mayor sensibilidad y porque son, con mucha frecuencia, excluidos de los circuitos de información. Esta exclusión está motivada por un sentimiento de protección mal entendido y por la ausencia de recursos y preparación de los padres para afrontar esa comunicación con sus hijos. La gran intensidad emocional y vivencial de esta situación dificulta el proceso y ello repercute muy negativamente sobre los más pequeños. Nada percibe más negativo un niño que ese silencio no explicado, esa exclusión activa del proceso por parte de sus padres, por parte de los seres a quienes más se quiere. Facilitar esa comunicación, evitará daños emocionales en los hijos”.

Hay que hablar… y saber
"A menudo recibes el anuncio del diagnóstico como un auténtico choque. A la terrible noticia y a la angustia que en sí crea, se añade la de no traumatizar a los niños. Con la legítima preocupación de protegerlos, el primer impulso es el de mantenerlos al margen. Tienes miedo de hundirte y hacerles daño. Quieres mantener la imagen fuerte que tienen de ti, y no quieres llorar delante de ellos. Pero las lágrimas no son un signo de debilidad sino de humanidad; lo que es importante es explicar a los niños la razón de esas lágrimas para que no se sientan responsables. A pesar de la angustia y la incertidumbre, tienes que decirles la verdad. Verás que se mostrarán valientes ante esta prueba. Además, verbalizar el sufrimiento permite pasar de las emociones a los pensamientos, lo que calmará en parte tu propia ansiedad. Los niños, además, se sentirán reconfortados con la idea de sentirse útiles y no totalmente impotentes."

Para el Dr. Albert Jovell, presidente del Foro Español de Pacientes, “a las consecuencias psicológicas de la enfermedad, se le añade la gran dificultad de intentar proteger a los niños de las consecuencias de la misma. Los niños perciben que algo va mal y los padres se sienten responsables; y a veces, culpables de ese malestar. Un libro como éste es necesario para saber cómo actuar ante una situación de la que ningún ser humano está exento de padecer”.



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